Dispersas por todo el pueblo, y testimonio de la doble condición de villa señorial y de realengo de Dos Torres, se encuentran numerosas casas que se distinguen por sus portadas y ventanas con curiosos dinteles y arcos bajo álfiz de granito de finales del S.XV o principios del XVI. Se pueden admirar también en sus fachadas los escudos y emblemas de nobles familias de la villa, algunos de los cuales datan del S.XIII. El casco histórico de Dos Torres ha sido declarado recientemente Bien de Interés Cultural. Estas casas se encuentran entre los 10 monumentos históricos más representativos de Los Pedroches.
Las dos Torres que hoy le dan nombre se unieron en 1839, superando así una división artificial fomentada por intereses señoriales. El tiempo se detiene en su espaciosa plaza de la Villa, dominada por la restaurada parroquia; en el granito -puro encaje de piedra- de muchos dinteles; en las ermitas que guardan el perímetro urbano, destacando entre todas la de Loreto.
El principal monumento de Dos Torres es su iglesia parroquial de la Asunción, templo gótico de tres naves que datan de la segunda mitad del XV; la central conserva un artístico artesonado de tradición mudéjar. Un gran arco toral las separa de la cabecera cuadrada, formada hacia 1580, que se cubre con bóveda estrellada. A esta misma época pertenecen las dos capillas góticas adosadas a las naves laterales, que ostentan pinturas murales y rejas. Junto a la cabecera del templo se alza una torre coronada por campanario de ladrillo, de época barroca.
La parroquia de Santiago, hoy sin culto, de nave única sostenida por arcos transversales de ladrillo. En el entorno del casco urbano se alzan ermitas, fechables en el siglo XVI. La más interesante de ellas es la de la patrona, Nuestra Señora de Loreto, de arcos fajones apuntados, que sufrió reformas en los siglos XVII y XVIII, centuria ésta a la que pertenece la bella portada entre contrafuertes que luce en la fachada del lado del evangelio.
Al norte de Córdoba se encuentra un paisaje de suaves colinas: la comarca de Los Pedroches, donde la encina se hace dueña del paisaje junto con el granito, materia prima que arquitectos y canteros usaron a lo largo de los siglos para construir iglesias catedralicias, ermitas tardogóticas y casas populares con decorativos dinteles.
Además del aroma de historia ancestral que todavía hoy se observa incólume en la arquitectura de Los Pedroches, esta comarca tiene otras muchas características que deleitarán al viajero que la recorra.
Por ejemplo destaca su rica gastronomía que en cada uno de los pueblos de la comarca mantiene su toque peculiar y característico, o su variado folclore y sus milenarias que transportarán al visitante a tiempos de antaño.
La Denominación de Origen "Los Pedroches" se creó en 1998 con el fin de proteger y controlar con su reglamento las piezas del cerdo ibérico de sus zonas de
producción y elaboración que se encuentran en
la provincia de Córdoba, especialmente en el valle de los Pedroches. De esta forma se obtienen unos productos de cerdo ibérico de excelente calidad y sabor exquisito.